medio millar de jóvenes alumnos del IES Rey Pelayo de la ciudad asistieron a lo largo de la mañana de ayer a un maratón sobre Soporte Vital Básico

Medio millar de jóvenes alumnos del IES Rey Pelayo de la ciudad asistieron a lo largo de la mañana de ayer a un maratón sobre Soporte Vital Básico

Unos 500 alumnos del Instituto Rey Pelayo de la ciudad participan en un taller de primeros auxilios

Las gentes de Cangas de Onís y alrededores pueden desde ayer estar algo más tranquilas. Nada menos que medio millar de jóvenes alumnos del IES Rey Pelayo de la ciudad asistieron a lo largo de la mañana de ayer a un maratón sobre Soporte Vital Básico celebrado en el polideportivo municipal cangués en el que varios médicos les enseñaron las claves para poder salvar una vida en los casos de parada cardiorrespiratoria.

Dicha jornada, organizada por el Área Sanitaria VI del Servicio de Salud del Principado de Asturias sirvió para que todos los estudiantes de la ESO y Bachillerato conocieran de primera mano cómo actuar en casos en los que una respuesta rápida puede salvar la vida de una persona. «Un ochenta por ciento de las paradas cardiorrespiratorias se producen en el propio domicilio y por eso es esencial que los testigos estén formados para actuar», señaló el médico de Urgencias del Hospital de Arriondas y coordinador del taller, Ángel García, advirtiendo de que aún queda mucho trabajo por hacer para lograr un aumento considerable de supervivencia en los accidentes cardiopulmonares. «Tan sólo el setenta por ciento de las personas adultas saben qué hacer en estos casos y por eso es importante formar a los jóvenes», explicó el médico.

Por ello, los más de medio millar de estudiantes que pasaron por el taller impartido por una docena de médicos aprendieron ayer los pasos básicos: pedir ayuda, abrir la vía aérea, comprobar si el afectado respira normal y si no es así realizar 30 compresiones torácicas y dos ventilaciones artificiales. Un proceso que en caso de fracasas tendría como última opción la utilización de un desfibrilador sobre el cual también descubrieron el procedimiento a seguir para su utilización. Una experiencia que los jóvenes de entre 13 y 18 años valoraron positivamente y esperan que les pueda de ser de provecho.

«Si me veo en una de estas ya sé lo que tengo que hacer y no tendré ningún reparo en hacerlo», declaraba el cangués Miguel Hoffman, de 16 años. «Están muy bien este tipo de actividades porque nos enseñan a enfrentarnos con situaciones que muchos de nosotros nunca hemos afrontado», añade la también alumna de 15 años Inés Narciandi que, no obstante, cruza los dedos para no tener que aplicar los conocimientos adquiridos.

FUENTE: La Nueva España

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