Desfibrilador en farmacia de Barcelona

Desfibrilador en farmacia de Barcelona

Del desfibrilador al electrocardiograma vía iPhone

Las farmacias de Barcelona están a la vanguardia en iniciativas pioneras que prestan a los ciudadanos más allá de la mera dispensación. Un ejemplo es la idea encuadrada en el proyecto ‘Barcelona, ciudad cardioprotegida’ que, impulsada bajo el lema ‘La farmacia: el corazón del barrio’ por la Associació Barcelona Salut, la Fundació Brugada y la Associació de Farmàcies de Barcelona (AFB), con la colaboración del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Barcelona, instaló de desfibriladores en las boticas barcelonesas, gracias a los cuales se han conseguido salvar dos vidas.

Un proyecto innovador al que podría seguir otro: una iniciativa para que las farmacias, mediante un dispositivo (como podría ser un iPhone), puedan identificar a pacientes que sufren arritmias no identificadas previamente y, así, proteger a las mismos para que no sufran un ictus. Al menos, esta es la idea que en la conferencia inaugural de Infarma Barcelona 2015 puso sobre la mesa el cardiólogo del Hospital Clínic de Barcelona Josep Brugada. “Lancé la idea, a partir de ahí, trataremos de buscar financiación y ver cómo lo hacemos. La gente reaccionó bien, están dispuestos a participar”, precisó.

Brugada, que espera contar para este proyecto con los mismos ‘socios’ que participaron en ‘La farmacia: el corazón del barrio’, expone los pasos a dar para hacerlo: “Nos gustaría iniciar un piloto en diez farmacias con ganas de colaborar para ver si es factible y trasladarlo al resto de farmacias de Barcelona”.

¿Por qué en las farmacias?

Para Brugada, juegan un papel clave, debido a su proximidad a los ciudadanos, a la hora de prevenir y abordar problemas cardiovasculares. Además, cree necesario “involucrar a los farmacéuticos y que se sientan parte del sistema de los profesionales que crean salud, y no simplemente para suministrar medicamentos”

¿Cómo funcionaría esta prueba?

En las boticas se realizaría a los pacientes un electrocardiograma a través de un dispositivo (por ejemplo un iPhone) que se enviaría a un cardiólogo para que valide si esa persona padece una fibrilación auricular o no. Si la tiene, se remitiría al paciente al cardiólogo para que confirme el riesgo y, si es preciso, reciba los tratamientos adecuados.

¿Sería el coste un problema?

Según Brugada, no, “el mayor problema es organizativo, pero sortearemos las dificultades que nos pongan a esta idea”. Y es que, según él, la iniciativa sería “altamente coste-eficaz, ya que un ictus crea pacientes dependientes que cuestan mucho dinero al sistema, y este sería un elemento muy útil para establecer elementos de prevención”. A este respecto, precisó que se pondrá en contacto con un par de compañías para ver si pueden financiar el proyecto. ¿La administración pública? “Eso ya lo veremos”, precisa.

La iniciativa que propone Brugada ha sido ya testada en Australia. En este sentido, en las farmacias australianas se llevaron a cabo pruebas a un millar de pacientes, de los que un centenar tenían arritmia. Sobre este punto, Brugada resalta la importancia de que de ellos, 15 no sabían que padecían arritmia. “Es ese 1,5 por ciento al que nos estamos dirigiendo, son personas con riesgo de tener un ictus y no lo sabe, y si se tratan adecuadamente con el anticoagulante podemos evitarlo”, indica.

Otro piloto

Por otro lado, cabe destacar que en Infarma, Oriol Doménech, director del Centro Médico de Mutua General de Cataluña, presentó otro piloto realizado en las boticas del barrio barcelonés de Sarriá: el programa de prevención de riesgo cardiovascular para sus mutualistas a través de farmacias. El objetivo pasa por adherir a este programa concertado con la mutua a todas las farmacias que lo deseen (previa formación) y, más adelante, que el mismo sea ofrecido a la población en general.

FUENTE: ELGLOBAL.NET

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