Según el Dr. Viñals:

Según el Dr. Viñals: «No hay ni un solo documento» que pruebe que había un desfibrilador en el botiquín

La investigación de la tragedia del pabellón Madrid Arena, el evento musical que acabó con la vida de cinco jóvenes el pasado 1 de noviembre, sigue deparando sorpresas. Aquella fatídica madrugada, en el espacio habilitado como enfermería, el doctor Simón Viñals sólo tenía una enfermera y no dos, tal y como había asegurado en la comisión de investigación del Ayuntamiento de Madrid. Además, carecía del desfibrilador para reanimar paradas cardiorrespiratorias, como más o menos sospechaban los abogados de la acusación particular.

Estas son las dos conclusiones que se extrajeron el lunes 8 de abril de su declaración ante el juez de Madrid que instruye el caso, ante el que acudió en calidad de imputado. Viñals, médico retirado de 77 años y conocido por ser uno de los fundadores del Samur, el servicio público de emergencias médicas de Madrid, incurrió en diversas contradicciones en el interrogatorio que dejaron al descubierto la citadas carencia de medios humanos y materiales.

«No hay ni un solo documento» que pruebe que había un desfibrilador en el botiquín, aseguró ante los medios el abogado Abdón Núñez, que ejerce la defensa de la familia de Belén Langdon. El letrado y el resto de partes visionaron también ayer las imágenes de las cámaras de seguridad y confirmaron que sólo se ve a un técnico que se desplaza corriendo a una ambulancia y tarda unos trece minutos desde que entran las niñas hasta que vuelve con un desfibrilador, lo que vendría a avalar que el doctor mintió.

Salario

Así las cosas, aquella madrugada estaban en la enfermería los doctores Simón Viñals y su hijo Carlos, también imputado y que declarará el 7 de junio, y un auxiliar sanitario, según afirmó Felipe Moreno, el abogado de la familia de Rocío Oña, otra de las víctimas.

Por su parte, Viñals explicó al juez que, aunque tres de las fallecidas llegaron muertas a la enfermería, se les practicó la reanimación cardiopulmonar durante veinte minutos, por lo que el informe del supervisor de guardia del Samur, Antonio San Juan, en el que afirmaba que se encontró a tres jóvenes en parada cardiorrespiratoria sin atender «es falso», según fuentes jurídicas.

También señaló el doctor que tenía un contrato verbal con el promotor del evento, Miguel Ángel Flores, por el que cobraba 1.920 euros en efectivo. Asimismo, Viñals vino a asumir que la dotación de la enfermería era la «adecuada» para un evento de 7.000 personas, pero no para las casi 19.000 que asistieron a la fiesta de Halloween

Los abogados afirmaron que esperarán hasta que declare su hijo para solicitar que se abra una pieza de responsabilidad civil para que Viñals deposite una fianza que asegura las posibles consecuencias económicas que se deriven del proceso penal.

FUENTE: diariodenavarra.es

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