sólo se realizó algún tipo de reanimación antes de la llegada de los servicios médicos en un 22% de los casos

sólo se realizó algún tipo de reanimación antes de la llegada de los servicios médicos en un 22% de los casos

Un estudio publicado en la ‘Revista Española de Cardiología’ pone de relieve la necesidad de crear estrategias de acción dirigidas a disminuir el tiempo de respuesta de las maniobras de reanimación.

Las probabilidades de sobrevivir a una parada cardiorrespiratoria se reducen a la mitad tras el sexto minuto, e iniciar las maniobras de reanimación después de que hayan transcurrido los primeros ocho minutos se asocia a un incremento significativo de la mortalidad extrahospitalaria, según muestra un estudio publicado en el último número de Revista Española de Cardiología.

Los autores de la investigación remarcan la necesidad de crear estrategias de acción dirigidas a disminuir el tiempo de respuesta de las maniobras de reanimación y paliar el «insuficiente» conocimiento de la población en materia de reanimación básica.

«Este trabajo se ha realizado con el objetivo de describir cuáles son las características epidemiológicas de las PCR atendidas por las unidades de soporte vital básico del País Vasco y determinar cuáles son los factores asociados al fracaso de las maniobras de reanimación», ha señalado el investigador y docente del Departamento de Salud Pública de la Universidad del País Vasco y exmiembro del Servicio de Ambulancias Municipal (SAMUR) de Bilbao, Sendoa Ballesteros. Cada 20-30 minutos, detalla Ballesteros, se produce en España una PCR.

El estudio muestra que la incidencia anual de paradas cardiorrespiratorias extrahospitalarias en el País Vasco se estima en 39 eventos por cada 100.000 habitantes. Si se extrapolan estos datos al conjunto del Estado, la cifra anual de paradas cardiacas en España se aproximaría a los 18.000 casos, lo que representa un índice nueve veces superior al total de muertes por accidente de tráfico que se produjeron en 2011 (2.060 víctimas).

«Dadas las peculiaridades sociodemográficas de cada comunidad, es preciso tomarse este dato con cautela, pues la cifra real podría variar de forma considerable. Además, cabe señalar que para el cómputo total sólo se han tenido en cuenta aquellas paradas cardiacas en las que se han iniciado maniobras de reanimación, por lo que la cifra real podría ser muy superior», refiere Ballesteros.

Aún se desconoce con certeza cuál es la incidencia real de este problema debido a la inexistencia de un sistema centralizado de registro específico del número de PCR y, si bien la creación de los Sistemas de Emergencias Médicas (SEM) ha logrado aumentar la supervivencia de estos eventos, son muchas las variables que influyen en el pronóstico final tras las maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP).

Durante los 18 meses estudiados, se registraron un total de 1.272 eventos por PCR tributarias de reanimación, en los cuales en un 82,5% de los casos intervino un recurso de soporte vital básico. De éstos, se consiguió revertir, ‘in situ’, a sólo el 15,7% de los pacientes afectados. La media de edad de estos pacientes fue de 65 años y el tiempo medio transcurrido hasta la llegada del primer recurso sanitario fue de 9,1 minutos, intervalo significativamente inferior que el de los que fallecieron en el lugar de asistencia (un 84,3%), que fue de 11,2 minutos.

«Este trabajo confirma que el tiempo es el mayor enemigo para lograr sobrevivir tras un evento de esta índole, ya que las posibilidades de recuperación tras una parada cardiaca disminuyen en un 7-10% por cada minuto que pasa sin aplicar medidas de soporte vital. Cuanto antes se inicien las maniobras de reanimación cardiopulmonar, mayores serán las probabilidades de supervivencia, ya que una intervención rápida y eficaz durante los primeros minutos podría aumentar en un 70% las posibilidades de éxito», ha asegurado.

Desconocimiento de las técnicas de RCP

En referencia a la causa de la PCR, los resultados han revelado que el 55,3% de las paradas fueron debidas presumiblemente a una causa cardiológica y que el 71,4% ocurrieron en el hogar. Un dato alarmante es que, a pesar de que en un 76% de las ocasiones la parada cardiorrespiratoria fue presenciada por un tercero, tan sólo se realizó algún tipo de reanimación antes de la llegada de los servicios médicos en un 22% de los casos.

«Si en vez de algún tipo de reanimación tomásemos en consideración las reanimaciones cardiopulmonares protocolarias (es decir, la técnica organizada y combinada de compresiones torácicas y respiración artificial) realizadas hasta la llegada del primer recurso, la cifra descendería hasta por debajo del 5%. Aun así, según datos de la Fundación Española del Corazón (FEC), sólo el 10% de la población sabría cómo actuar correctamente ante una parada cardiorrespiratoria», concluye este experto.

FUENTE: JANO.ES

FUENTE: Revista Española de Cardiología (2013); doi: 10.1016/j.recesp.2012.09.016

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