FOTO: XOAN A. SOLER - La Voz de Galicia

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Galicia: 340 desfibriladores de apoyo contra el infarto

En colegios, campos de fútbol, piscinas, pabellones municipales, empresas, centros comerciales, aeropuertos y otros espacios de afluencia pública en Galicia, están instalados 340 desfibriladores, que pueden manejar personal no médico. María Victoria Barreiro, directora asistencial de las urgencias del 061, afirma que cada año se producen en la comunidad unas 800 paradas cardíacas, y en unas 20 (un 2 %) tienen como primera asistencia uno de estos desfibriladores.

«Usar estos aparatos no es complicado. Es importante que se realice, además, masaje cardíaco para aumentar la supervivencia», indica. Desde el año 2005, cuando se regularon, ha aumentado progresivamente el número de espacios donde se instalan.

También el volumen de personas que aprenden a utilizarlos. María Victoria Barreiro señala que «cada año en el 061 organizamos de 40 a 50 cursos en los que se forman unas 500 personas para usar desfibriladores, y un número semejante para reciclarse. Ahora tenemos un programa con la Consellería de Educación, por el que se forma a docentes de educación física, para que formen a otro profesorado; y así transmitir a alumnado de secundaria el interés de la reanimación cardiopulmonar y de utilizar un desfibrilador», agrega.

Una de las últimas empresas gallegas que instaló el dispositivo fue la estación de servicio de Ponte Ulla. Formó, además, a todo su personal. «Só unha persoa á que se lle salve a vida xa está xustificado o investimento que se fixo. Pensas que esa persoa pode ser alguén próximo, mesmo un familiar», explica Jesús García Rendo, el gerente de esta firma, del municipio coruñés de Vedra.

En esta empresa, además de tenerlo a disposición de la clientela, acompañará los fines de semana a un equipo de veteranos que patrocina, por si hiciese falta durante el partido. Es la cuarta gasolinera de España que instala un desfibrilador, y tres de ellas están en Galicia, destaca Jesús Castro, gerente de Equipamientos Sanitarios Castro, que los comercializa en la comunidad.

«Desconocimiento»

«En los países nórdicos, Estados Unidos, Japón o Inglaterra son habituales los desfibriladores en lugares públicos. En Cataluña los han implantado en farmacias y ya tienen resultados apreciables. Aquí se observa desconocimiento, sobre todo en muchas empresas, pero reaccionan bien al informarse y cada vez se colocan más», asegura Castro.

Sostiene que «alguna gente asocia el desfibrilador a descargas, por las películas. Pero en realidad es inocuo; al funcionar, el propio aparato indica cómo manejarlo, y queda grabado lo que se hace, para facilitar la labor del 061. Cada minuto que se aprovecha antes de que llegue la ambulancia aumentan las posibilidades de supervivencia, de ahí su interés», insiste Castro.

FUENTE: LAVOZDEGALICIA.ES

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