Tras sufrir un infarto mientras jugaba a las palas en la Segunda playa de El Sardinero

Tras sufrir un infarto mientras jugaba a las palas en la Segunda playa de El Sardinero

El primer aviso para atender al joven de 35 años fue por un posible ataque de epilepsia, pero luego los sanitarios de la Cruz Roja detectaron que se trataba de un infarto

Un joven de 35 años y con residencia en Santander murió el miércoles por la tarde, al parecer mientras era trasladado en ambulancia a Valdecilla, tras sufrir un infarto mientras jugaba a las palas en la Segunda playa de El Sardinero. Atendido primero por efectivos de la Cruz Roja y posteriormente por el equipo médico de la UVI móvil del 061, este trágico episodio estuvo salpicado de incidencias en la actuación inicial dado que la primera notificación para actuar fue por ataque epiléptico, y no de infarto, y porque el enfermo se les cayó de la camilla cuando era trasladado hasta la ambulancia.

Un grupo de bañistas se hallaba disfrutando de la playa y jugando a las palas cuando en un momento determinado, alrededor de las seis de la tarde, uno de ellos comienza a sentirse mal y cae desplomado. Sus compañeros dan la voz de alarma y avisan tanto a los socorristas de la playa como al 112 -desde donde lo derivan a la Cruz Roja- como un posible caso de ataque epiléptico, según explicó Pedro Díaz, coordinador de playas de aquella institución.

La Cruz Roja moviliza una ambulancia desde La Magdalena pues la que atiende la zona en ese momento estaba trasladando a un enfermo hasta el Centro de Salud del Sardinero. Por entonces el joven aún se hallaba consciente con lo que los primeros auxilios fueron los de atenderle y mantenerle las constantes. Al poco, sin embargo, el pulso y la respiración del enfermo comenzó a debilitarse y los sanitarios comprueban que aquellos síntomas apuntaban una parada cardio-respiratoria. A partir de ahí el portavoz de Cruz Roja indica que siguieron el protocolo para actuar en situaciones como la que afrontaban.

Los sanitarios prepararon una camilla de palas y le trasladaron al paseo, donde se hallaba la ambulancia; el infortunio quiso que la camilla cediera al pasarle de la arena a la acera por encima de la barandilla y que el infartado se les cayera contra el suelo, algo que indignó a la gente que presenciaba el traslado y que, según algunos testigos, provocó insultos e improperios.

Una vez en la ambulancia aplicaron al enfermo maniobras de reanimación y le colocaron un desfibrilador semiautomático. Pero el hombre continuaba sin reaccionar. Llega una segunda ambulancia de apoyo y por último transbordan al enfermo a la UVI móvil, que lo trasladó a Valdecilla. Ninguna fuente oficial requerida ayer por este periódico quiso precisar si el hombre murió en el traslado o en una vez ingresado en el hospital Valdecilla.

FUENTE: ELDIARIOMONTANES.ES

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