Luis Elizalde, con el desfibrilador que le salvó la vida. (XABI)

Luis Elizalde, con el desfibrilador que le salvó la vida. (XABI)

Resucitado de una muerte súbita

El 27 de marzo de 2015, 49 años después de nacer, Luis Elizalde de Esteban resucitó. Es el verbo que él mismo emplea para referirse a la reanimación cardiovascular a la que fue sometido aquella mañana, primero por su mujer y una vecina, y a continuación por dos policías municipales de Zizur Mayor, que acudieron raudos y prestos a su domicilio con los conocimientos y el dispositivo desfibrilador necesarios para mantenerlo con vida tras el infarto que había sufrido, hasta que se hicieron cargo las asistencias sanitarias. Luis vivirá para contarlo, como él mismo proclama, consciente de la suerte que le benefició aquel día, y al mismo tiempo agradecido por la atención que le prestaron todas las personas que intervinieron para evitar su muerte súbita.

Todo ocurrió a partir de las 7.55 horas de la mañana de aquel día, minutos antes de que Luis y su esposa María Jesús Urra se dirigieran al IES Plaza de la Cruz, donde ambos trabajan como profesores. “Me había sentido raro la semana anterior, con dolores en el pecho y en la espalda. Estuve en urgencias y me hicieron un electro y me dijeron que tenía un poco la tensión alta, que me la controlara. Y era justo lo que estaba haciendo aquel viernes por la mañana”, explica Luis, en el mismo sofá donde sufrió el paro cardíaco aquella mañana. “Nunca había tenido un aviso. Yo siempre he sido antimédicos y antimedicinas, y ahora tengo una lista bien grande que tomar”, comenta.

En el momento del infarto, la esposa de Luis se encontraba en la cocina. “Escuché un ruido, una respiración agónica y vine a ver qué le pasaba. Ya estaba inconsciente y con los ojos entornados. Inmediatamente llamé al 112 para decir que a mí marido le estaba dando algo. Enseguida me pasaron a la médico que me preguntó qué hacía y cómo respiraba. Me dijo que estaba entrando en parada cardíaca”, recuerda María Jesús.

Siguiendo las instrucciones que le llegaban desde SOS Navarra, la esposa de Luis tiró de su marido para tumbarlo en el suelo, no sin antes tocar el timbre de los vecinos en busca de ayuda. “Aparté la mesa y le agarré de las piernas y lo tiré al suelo. La médico me dijo que le abriera la camisa porque había que hacerle el masaje cardiovascular. Me fue explicando qué tenía que hacer. Dentro del nerviosismo me transmitió mucha calma”, agradece María Jesús. Su vecina Concha accedió al domicilio en ese momento. “Fue ella la que se puso encima de Luis y la que empezó a darle el masaje. La médico del 112 me iba transmitiendo a mí las indicaciones, cuando llegaron los dos policías”.

María Jesús se refiere a Iñaki, cabo número 23 de la Policía de Zizur Mayor, y Javi, agente número 31, precursores de que Luis y su cerebro pudieran sobrevivir hasta que llegaron las asistencias médicas. Ambos policías municipales se encontraban en el pueblo de Zizur atendiendo otro servicio cuando recibieron una llamada de SOS Navarra prioritaria. “Nos comunicaron que mandaban una ambulancia medicalizada a este domicilio por una persona con convulsiones y nos solicitaban que le hiciéramos acompañamiento para guiarles y acortar el tiempo de llegada. Es el protocolo que seguimos habitualmente para facilitarles el tránsito”, explican los dos agentes, que en ese momento escucharon que “la persona estaba entrando en parada cardiorrespiratoria, por lo que decidimos acudir directamente al domicilio para hacer lo posible”.

RÁPIDA INTERVENCIÓN

Según los cálculos que los propios agentes hicieron a posteriori, tardaron escasamente “dos minutos” en personarse en el salón de Luis. “Al llegar estaba la vecina dando el masaje y nos hicimos cargo de la situación. Empezamos a hacerle el masaje nosotros, mientras pedíamos a otro compañero que nos trajera el desfibrilador rápidamente”.

Los dos policías ponían “en práctica los conocimientos que habían adquirido semanas antes” gracias al curso que les había impartido la asociación El ABC que salva vidas. “Masajeamos a Luis y con el desfibrilador le dimos dos descargas. Instantes después llegaron los médicos y le aplicaron una tercera descarga con un desfibrilador que traían ellos y en ese momento nos dijeron que ya volvía a respirar. Fue un momento muy emocionante”, relatan. “Es una alegría ver que Luis ha salido adelante y lo ha hecho sin secuelas. La formación que recibimos fue muy importante para poder intervenir”, recalcan.

Efectivamente, por iniciativa del director del centro de salud de Zizur Mayor, Javier Martínez, en complicidad con el jefe de la Policía Municipal de la localidad, Alfredo Ondarra -que llegó a descartar la adquisición de test antidrogas para conductores en detrimento de la adquisición de un desfibrilador-, los policías actuantes habían recibido formación de mano de la asociación El ABC que salva vidas, fundada por los médicos Clint Jean Louis, Carlos Beaumont y Diego Reyero hace cinco años. “El caso de Luis nos llena de satisfacción y es una alegría tremenda comprobar que la cadena de supervivencia ha funcionado a la perfección. En esa cadena creemos que los policías son un eslabón muy importante, porque su tiempo de respuesta es muy rápido”, destacan.

Junto al desfibrilador, cuyas descargas permiten “arrancar el corazón”, los expertos resaltan la trascendencia de los masajes cardiovasculares que se le practicaron a Luis en los minutos posteriores a su parada cardíaca. “El aparato no basta. El cerebro de Luis está como está, sin secuelas, gracias a los masajes que entre todos le aplicaron, consiguiendo que llegara oxígeno al cerebro a través de la sangre para que no hubiera lesiones. Cada minuto que pasa cae un 10% la supervivencia de la persona infartada”, advierten los fundadores de El ABC que salva vidas.

Ajeno a todo ello, Luis ingresó en el Complejo Hospitalario de Navarra, donde permaneció tres días en la Unidad de Cuidados Intensivos y un total de tres semanas. “Yo me fui enterando después de cómo ocurrió todo y me costó tiempo asimilarlo. Ahora pienso que he tenido una suerte tremenda por lo bien que estoy, igual que antes. Soy creyente y sé que mucha gente ha rezado por mí. Los compañeros me dicen que soy el resucitado”, bromea Luis, quien hace hincapié en reiterar su agradecimiento “a todas las personas que intervinieron para que yo pueda contarlo”. Igual que su esposa. “Me sentí muy arropada dentro de la gravedad del asunto por todos. Como vecina de Zizur me agrada saber que el Ayuntamiento adquirió un desfibrilador y se ha formado a los policías para salvar vidas. Porque los municipales no solo sirven para poner multas”.

FUENTE: NOTICIASDENAVARRA.COM

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