El Hospital de Sant Joan aplica la telemedicina a pacientes cardiológicos con riesgo de muerte súbita

El Hospital de Sant Joan aplica la telemedicina a pacientes cardiológicos con riesgo de muerte súbita

El Hospital de Sant Joan controla los riesgos de infarto enviando información al teléfono móvil del paciente

El Hospital de Sant Joan aplica la telemedicina a pacientes cardiológicos con riesgo de muerte súbita. El servicio de Cardiología del Hospital Universitario Sant Joan d’Alacant cuenta con una consulta de arritmología dirigida a pacientes portadores de un desfibrilador automático implantable (DAI) que se sirve de la telemedicina para el control de estos pacientes con riesgo de muerte súbita.

Según ha indicado la Generalitat en un comunicado, en la actualidad 70 pacientes forman parte de este programa de seguimiento y el objetivo es conseguir la inclusión progresiva de los 120 pacientes portadores de desfibrilador y de una selección de pacientes portadores de marcapasos.

Un desfibrilador automático es un dispositivo que se implanta en pacientes con riesgo elevado de muerte súbita de origen arrítmico, relativo a trastornos en la frecuencia o ritmo del corazón. En concreto, se trata de pacientes con enfermedades cardíacas que les hacen propensos a tener taquicardias ventriculares -ritmo cardíaco superior a 100 latidos por minuto con origen en los ventrículos- o fibrilación ventricular -ritmo del corazón desorganizado e ineficaz que precede a la muerte-.

Atendiendo al perfil de los pacientes, un 60% de los vistos en consulta han padecido un infarto y como consecuencia tienen un elevado riesgo de muerte súbita. El 40% restante padecen enfermedades congénitas o valvulares del corazón que predisponen a la muerte súbita.

Este programa de telemedicina está compuesto por un comunicador o transmisor que se conecta a la línea telefónica del paciente y recibe toda la información del desfibrilador, con las variables biológicas del paciente, que se transmiten automáticamente al ordenador de su facultativo, a diferencia del anterior modelo, en el que se volcaba la información del paciente en el ordenador cada vez que éste acudía a consulta.

Además de contar con estos parámetros, los profesionales pueden determinar con qué periodicidad quieren recibirlos y si alguno de ellos es grave se les informa de inmediato por triple vía, a través de una plataforma web, correo electrónico y fax.

El propio desfibrilador identifica el ritmo del paciente, y si detecta riesgo de muerte, puede iniciar el tratamiento -choques eléctricos- para restablecer el pulso normal. Asimismo, este programa evita desplazamientos a los pacientes, permite consultas más rápidas e, incluso, se han dado casos de pacientes a los que han llamado para que acudan al hospital e iniciar el tratamiento de algún problema antes de que ellos mismos se hayan dado cuenta del mismo.

La muerte súbita es la aparición repentina e inesperada de una parada cardíaca en una persona que aparentemente se encuentra sana y en buen estado. La víctima pierde primero el pulso y en pocos segundos también el conocimiento y la capacidad de respirar. Si no recibe atención médica inmediata, la consecuencia es el fallecimiento al cabo de unos minutos.

La desfibrilación es la única medida de tratamiento eficaz y consiste en administrar al corazón una descarga eléctrica controlada con un dispositivo que se conoce como desfibrilador. Este dispositivo básicamente reinicia la actividad del corazón, para que éste recupere su ritmo habitual normal. De no tener a mano un desfibrilador, es importante iniciar rápidamente la reanimación cardiopulmonar, manteniéndola hasta que la víctima recupere el conocimiento o hasta que llegue la asistencia médica.

FUENTE: las provincias.es

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