El corazón se puede detener sin previo aviso y sin sentir el intenso dolor torácico que se suele asociar al paro cardiaco: caminando, hablando, durmiendo o en el cine, aunque en un 80% de los casos quien protagoniza el episodio ya sufría una enfermedad coronaria.

La imposibilidad de prever todas esas circunstancias para intentar evitarlas explica que cada año mueran de forma súbita en Catalunya, a consecuencia de un paro cardiaco fulminante, cerca de 4.000 personas. Reducir esa cifra, evitando como mínimo 150 fallecimientos al año, es el objetivo de una iniciativa surgida de la asociación de médicos Barcelona Salud, que ha decidido dotar a las 1.024 farmacias barcelonesas de un desfibrilador electrónico inteligente, un aparato con el que en algunos casos se puede reiniciar el ritmo cardiaco perdido.

El desfibrilador -cuando el corazón acaba de detener su bombeo fibrila: ha perdido el ritmo- se activará por la voz de quien acompañe a la persona que acaba de sufrir el paro cardiaco, pero no descargará el choque eléctrico si detecta que quien permanece inconsciente sufre un simple desmayo y no lo necesita. «En ningún caso sería un perjuicio añadido», aseguran sus promotores. El personal de la farmacia podrá acceder a un curso de formación sobre la acción del desfibrilador, pero no será preciso que esté iniciado en reanimación cardiaca. «Bastará con seguir las instrucciones que irá pautando el propio aparato», indica un portavoz de Barcelona Salud. El proyecto, que cuenta con el apoyo del Ayuntamiento de Barcelona y la financiación de Laboratoris Ferrer y la Fundació AXA, estará instalado a finales de noviembre en 20 farmacias situadas en diversos barrios de Barcelona. En el 2014, otros 80 establecimientos dispondrán de desfibrilador, y en el 2015 el aparato estará en todas las farmacias de la ciudad.

SIN COSTE

La Asociación de Farmacias de Barcelona (AFB), que agrupa a los empresarios farmacéuticos, también impulsora de la idea, asegura que no supondrá ningún coste para las farmacias. La asociación Barcelona Salud está presidida por el doctor Josep Brugada, director del área de arritmias cardiacas del Hospital Clínic de Barcelona y uno de los especialistas más destacados sobre el tema en el mundo. Brugada, a cuyo empeño se debe este proyecto, ha querido que Barcelona sea «la primera ciudad cardioprotegida del mundo», según ha reiterado, un objetivo que aproximará a la realidad la existencia de un desfibrilador en cada farmacia. La mayoría de los domicilios barceloneses tienen una farmacia en un radio de 250 metros. La red farmacéutica de la ciudad atiende a una media de 2,7 millones de usuarios cada mes, lo que la convierte en el lugar idóneo, considera la AFB, para instalar un recurso, el desfibrilador, cuya activación exige inmediatez.

MASAJE Y RESPIRACIÓN

De cómo se actúa en los diez minutos inmediatos al paro cardíaco depende la vida de quien sufre la crisis coronaria. En España se producen cada año cerca de 70.000 infartos fulminantes de miocardio, de los que unos 25.000 -4.000 en Catalunya- causan la muerte, sin tiempo de llegar a un hospital, a causa de la fibrilación ventricular que inicia el corazón. En ese momento son posibles dos actuaciones: aplicar un masaje cardiaco sobre el pecho de quien está insconsciente, insuflándole aire, o conectarlo a un desfibrilador. Ambas cosas, a la espera de una ambulancia.

FUENTE: ELPERIODICO.COM

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