De izquierda a derecha, Juan Mercadé, Rosario Cantera, José Angel Mauri, Mª Dolores Sánchez de Puerta y Jerónimo Sancho.

De izquierda a derecha, Juan Mercadé, Rosario Cantera, José Angel Mauri, Mª Dolores Sánchez de Puerta y Jerónimo Sancho.

Se publica el ‘Libro Blanco de la Epilepsia’, que llama la atención acerca de las creencias erróneas sobre cómo actuar en caso de crisis convulsiva.

El avance de los tratamientos farmacológicos ha mejorado la tolerancia a la terapia y con ello ha aumentado el número de pacientes que controlan su epilepsia sin necesidad de recurrir a la cirugía. Sin embargo, sigue habiendo muchas creencias erróneas en torno a la epilepsia, sobre todo respecto a la actuación ante una crisis. Ésta es una de las conclusiones del Libro Blanco de la Epilepsia, elaborado por el Grupo de Epilepsia de la Sociedad Española de Neurología (SEN) y la Fundación de Ciencias de la Salud, y que se acaba de presentar.

Tal como explica el doctor José Angel Mauri, coordinador del Libro Blanco de la Epilepsia en España y vocal del Grupo de Epilepsia de la SEN, «un 70% de los pacientes está bien controlado con fármacos, lo que significa que pueden hacer una vida normal, completamente integrados a nivel familiar y socio-laboral, aunque en este último aspecto todavía hay bastante estigma”. La epilepsia activa –definida como el padecimiento de más de una crisis anual- afecta a “entre un 0,4 y un 0,8% de la población, es decir, a unas 240.000 personas.

A juicio de Mª Dolores Sánchez de Puerta, directora de la Fundación de Ciencias de la Salud, «lo que confiere al Libro un valor adicional por esta visión transversal de sanitarios, administración, pacientes y población general, que intervienen en el tratamiento e integración de las personas con epilepsia”.

Entre las falsas creencias que identifica el Libro Blanco, figura la de inmovilizar al paciente o tratar de evitar que se muerda la lengua. No obstante, sí está extendido el conocimiento de prácticas correctas, como amortiguar la cabeza, colocar de lado a la persona, aflojar la ropa del cuello o no ponerla boca abajo.

“Los errores importantes y extendidos en relación con la atención de una crisis convulsiva que revela el estudio ponen de manifiesto la imperiosa y urgente necesidad de realizar campañas nacionales en todos los sectores, con el objetivo de que la atención de una crisis epiléptica forme parte de una cultura general de primeros auxilios”, ha reclamado Rosario Cantera, presidenta de la Asociación de Andaluza de Epilepsia (ÁPICE) y miembro del comité científico que diseñó las líneas básicas del Libro Blanco.

Escasas unidades de tratamiento

El grado de desconocimiento de la enfermedad también se refleja en otros aspectos, como el hecho de no saber que las crisis pueden controlarse con tratamiento farmacológico o cirugía -en algunos casos-, curarse por la propia evolución natural de la enfermedad o que existe legislación específica sobre la conducción de vehículos y de riesgos laborales para la población con epilepsia.

En cuanto a la atención de esta patología, el escaso número de unidades médico-quirúrgicas para tratar las epilepsias resistentes al tratamiento en las distintas comunidades autónomas hace que “los tiempos de espera para el acceso de los pacientes se prolonguen hasta los dos o tres años”, lamenta el Dr. Mauri, quien considera necesario “incrementar los recursos para conseguir un mayor número de estas unidades por todo el territorio”.. (Medline)

FUENTE: JANO.ES

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